Por algo se ha dicho siempre la “hora del vermú”. El vermú, vermut o vermouth gana fuerza y regresa a la pole position de bebidas favoritas a la hora del aperitivo. Pero, ¿conoces mucho de esta legendaria bebida? Ponte a prueba y descubre cuánto sabes del vermú.

Para empezar, ¿es vermú, vermut o vermouth?

El Diccionario de la Lengua Española recoge “vermú” como “licor compuesto de vino, ajenjo y otras sustancias amargas y tónicas, que se toma como aperitivo”. Palabra aguda terminada en vocal, se escribe con tilde en la sílaba tónica. Como sinónimo, la RAE admite “vermut”. Y los plurales son, por tanto, “vermús” y “vermuts”.

El Diccionario prehispánico de dudas indica que “vermú” y “vermut” son la alternativa española a la voz francesa “vermouth” –que los franceses tomaron del alemán “wermut” (ajenjo)–, recomendando evitar el extranjerismo y, de emplearlo, hacerlo en cursiva o entre comillas.

Siguiendo las indicaciones de la Real Academia Española, en este artículo escribiremos “vermú”, aunque la mayoría de los productores etiqueten como “vermut” por ser la forma utilizada coloquialmente en España.

Los mitos sobre el vermú o “vino al ajenjo”, ¿de verdad fue medicina antes que bebida-aperitivo? 

Sobre el vermú, como sobre la mayoría de maravillosos vinos y licores, existen multitud de mitos y leyendas. Como decíamos, el vermú toma su nombre del alemán “wermut” que significa ajenjo, porque el ajenjo –además de vino, no olvidemos que la base del vermú es vínica– ha sido tradicionalmente el producto botánico principal para su elaboración.

Griegos y romanos usaban el vino al ajenjo como potente medicina contra los problemas de estómago y como tónico para abrir el apetito. Así empezó a surgir la leyenda de que el vermú lo inventó Hipócrates. El célebre médico y filósofo mezclaba vino y ajenjo, dadas sus propiedades medicinales; y de hecho dio nombre al Hipocrás, un filtro muy popular en la Edad Media para elaborar la fórmula clínica de vino al ajenjo. Pero esta medicina, nada tiene que ver con el famoso vermú que conocemos hoy en día. El vermú no fue nunca medicina antes que aperitivo.

Si no fue Hipócrates, ¿quién “inventó” o empezó a elaborar vermú?

La primera referencia a una bebida a base de vino de calidad macerado con ajenjo y otras hierbas aromáticas aparece en el siglo I en el mítico recetario De Re Coquinaria de Marco Gavio Apicio. Pero el ajenjo ya lo usaban los egipcios y los chinos para elaborar licores, por lo que seguramente podríamos remontarnos a miles de años atrás a la hora de determinar el origen del vermú.

Recetas distintas de vermú van apareciendo a lo largo de los siglos en diferentes zonas europeas hasta que a finales del siglo XVIII, más exactamente en 1876, un italiano, Antonio Benedetto Carpano, elabora un nuevo licor, a base de vino blanco, ajenjo, otras 30 variedades de hierbas aromáticas y azúcar al que bautiza con el término alemán de “Wermut”, en homenaje a su admirado poeta Goethe.

El vermú de Carpano se hizo famoso pronto entre la alta sociedad italiana, convirtiéndose poco después en el licor oficial de la realeza europea. Vermús continuaron elaborándose muchos, cada cual con su propia receta, a lo largo y ancho de Europa, pero poco a poco todos fueron tomando el nombre con el que los bautizó Carpano. Es decir, Carpano no “inventó” el vermú como tal, pero le dio nombre.

¿Y en España? ¿Cuándo se populariza el vermú en nuestro país?

En tanto que bebida a base de vino, ajenjo y otras hierbas, la historia del vermú en España, como en el resto del mundo es tan antigua como la península. Pero atendiendo a ese vino blanco o tinto fortificado al que se le añade azúcar y se macera con multitud de especies botánicas que hizo famoso Carpano, es decir, el vermú propiamente dicho, llegó a España a comienzos del siglo XIX través de las firmas italianas Cinzano, Martini y Chinato, y la francesa Noilly Prat.

En la segunda mitad del siglo XIX aparecen las primera productoras españolas: Peruchi, fundada en Badalona en 1860 por un emigrante italiano; Yzaguirre, abierta en Reus en 1884Iris, Rofes, Cori o De Muller, entre otras, van sumándose a Yzaguirre y juntas forman hoy la marca “Vermut de Reus”, productores históricos de vermú en nuestro país. Fot-Li, que en castellano vendría a ser algo así como “Dale, que es de Reus” es una de las últimas incorporaciones que amplía las variedades de estos vermús históricos, elaborados bajo fórmula y métodos tradicionales propios, y que destaca por sus notas herbáceas a tomillo, sobre fondos sutiles a vainilla.

Y más allá de Reus…

También se elaboran vermús de altísima calidad, con una amplia variedad botánica y distintos tipos de envejecimiento. Bodegas Arloren (Murcia) elabora el tan famoso y solicitado Arlini, que fue merecedor de la Medalla de Oro en el International Wine Challengue de 2016, y del que ya hay disponible Arlini al Enebro y Arlini Blanco, más goloso y envolvente, al tiempo que afrutado, con notas a melocotón y fruta madura.

Con sabor gallego y nada que envidiar al histórico vermú de Reus, destaca Nordesía, de Galicia Original Drinks, recientemente asociada con Grupo Osborne. Entre sus variedades se encuentra Nordesía Negro, elaborado a partir de los mejores vinos albariño del valle del Ulla, a los que se carameliza para elaborar un vermú muy seductor, con toques a caramelo inglés y regaliz.

Y no podíamos olvidarnos de los vermús de Andalucía, populares y muy consumidos, gracias al sabor único y característico que les aporta el vino Sherry, procedente especialmente de Jérez. De renombre, Lustau, Canasta Rosso, la Copa de González Byass, entre otros, y más recientemente, S’Vermouth de Bodegas Sauci. Ligeramente amargo, pero de trago fácil y aterciopelado, deja en boca notas herbáceas de madera.

 

 

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