¿Fuera de la cocina? ¿En un lugar oscuro? ¿En posición horizontal? Todo lo que debes saber para conservar tus preciadas botellas del mejor modo posible.

1. El vino necesita una temperatura constante: No guardar en la cocina

Lo idóneo es que, de media, la temperatura ronde los 15ºC –al menos que no haya fuertes variaciones entre los 9 y los 17ºC–, por lo que la cocina no es el mejor sitio para conservar el vino debido a las múltiples fuentes de calor que suma esta estancia –vitrocerámica, horno, lavavajillas, radiador, etc.–.

Ten en cuenta, además, que el vino no “marida” bien con olores fuertes que pueden penetrar en la botella a través del corcho. Nuestro consejo, por tanto, es no guardar vino en la cocina, a no ser que dispongamos de cava de vino eléctrica.

 

2. La luz tampoco es buena compañía para el vino: Consérvalo en un lugar oscuro

El vino es un producto natural perecedero que prefiere la oscuridad, demasiada luz –natural o artificial– puede hacerle perder propiedades, incluso estropearlo. Aunque el tinto se envase en botellas de cristal oscuro, los caldos no quedan completamente protegidos de la luz directa. Lo ideal sería almacenar el vino en una armario cerrado o, preferiblemente, en un sótano o trastero que, además de oscuro, mantenga una temperatura media constante.

 

3. Humedad entre el 70 y el 80%

Temperatura, oscuridad y, por último, humedad. Los ambientes muy secos resecarán el corcho aumentando el riesgo de que entre oxígeno dentro de la botella “picando” el vino. Guardándolo en sótanos y trasteros, para mantener la humedad se puede recurrir a un humidificador convencional o trucos más sencillos como colocar un recipiente con agua para que esta última se evapore lentamente.

 

4. Mejor en posición horizontal

La posición es otro factor determinante para conservar el vino. Manteniéndolo de pie o en vertical, el corcho se resecará. Lo idóneo es guardarlo en posición horizontal y, si es posible, ligeramente inclinado para que el poso o sedimento del vino se deposite en el fondo de la botella.

 

5. Tiempo de conservación del vino

Como habréis comprobado, al vino le gusta la tranquilidad, pero eso no significa que se le puede dejar dormir eternamente. Tenemos que ir olvidándonos de ese tópico de que el vino mejora con los años, al menos si lo guardamos en casa. Todos los vinos tienen su curva evolutiva y las bodegas productoras los comercializan cuando esta última alcanza su pico más alto, de ahí la importancia de que nos asesoremos muy bien cuando adquiramos botellas para guardar en nuestra bodega casera. Aunque cada vino es un mundo recordad esta pauta: un vino joven debe consumirse en el mismo año en el que se compra; un crianza puede conservarse hasta cinco años; y un reserva o gran reserva no debe guardarse más de diez.

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